Fragancias de 'viejas': la edad como sentencia en el mundo del perfume

Daria Lopatina es una experta en el mundo de la perfumería que cuenta con una amplia experiencia y conocimientos en este campo. Es autora de numerosos artículos fascinantes e informativos sobre la creación, selección y uso del perfume.

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En el mundo de la perfumería, pocas críticas son más hirientes que «aroma de vieja». Una sola palabra puede tachar toda la composición, por muy armoniosa que sea. ¿Pero por qué reaccionamos así?

Y, sin embargo, en el mundo de los aromas, «viejo» se ha convertido en un insulto desde hace tiempo. En cuanto un perfume parece demasiado empolvado o aldehídico, se descarta y se le cuelga la etiqueta de la edad. Pero detrás de esa etiqueta no hay una cualidad objetiva, sino discriminación por edad.

Idea clave: la etiqueta de edad en la perfumería no habla del aroma en sí, sino de nuestros estereotipos y del miedo a envejecer.

Anatomía del «aroma de abuela»: ¿a qué nos referimos?

Cuando hablamos del «olor de abuela», normalmente imaginamos una espesa nube empolvada, infusionada con violeta y clavel. Unos añaden los aldehídos con su limpieza jabonosa, otros recuerdan las pesadas composiciones orientales. Es curioso que todas estas notas por sí mismas no tienen edad.

En realidad, los acordes que llamamos «de viejas» fueron alguna vez ultramodernos. Eran admirados y los usaban mujeres jóvenes. Pero con el tiempo se asociaron firmemente en nuestra mente con la generación mayor, ya que fueron los mayores quienes permanecieron fieles a estos aromas.

Notas que más a menudo se llaman «de viejas»

El conjunto clásico del «aroma de abuela» incluye lirios empolvados y violeta, aldehídos, clavel, a veces incienso y musgo de roble. Estos ingredientes crean una sonoridad suave y envolvente, que es fácil imaginar junto a un pañuelo de encaje y un frasco de perfume de la cómoda.

¿Por qué estas notas se asocian tan firmemente con la edad? La cuestión es que la mayoría de las composiciones famosas del siglo pasado se basaban precisamente en ellas. Quienes vivieron esa época siguen usando estos aromas hoy, y para las nuevas generaciones se convierten en el símbolo del «auténtico» perfume de abuela.

NotaAsociación típica
Acordes empolvadosTalco, polvos para bebés, cosméticos del pasado
AldehídosJabón, ropa recién planchada, naftalina
Clavel y violetaPolen, libros viejos, pañuelo de abuela

Esta tabla muestra claramente que cada acorde está asociado con recuerdos concretos. Pero esos recuerdos nos pertenecen a nosotros, no al aroma en sí.

El papel de las asociaciones y la experiencia personal

Un conocido mío llama «de viejas» a cualquier fragancia con nota de iris, porque así olía su maestra de escuela. Para mí, en cambio, el iris suena fresco y gráfico, como virutas de lápiz. Olemos el mismo aroma, pero vemos imágenes completamente diferentes.

Por eso los debates sobre las notas «de viejas» nunca terminarán. Lo que a uno le parece anticuado, a otro le recuerda a su abuela querida o a su primer viaje a París. Al poner una etiqueta, nos cerramos el camino a esas historias.

Nota: Si un aroma te parece «viejo», pregúntate con qué persona o lugar lo asocias. A menudo la respuesta sorprende.

El olor como máquina del tiempo: la memoria y nuestras asociaciones «viejas»

Los olores tienen una capacidad asombrosa para transportarnos al pasado. Basta una inhalación para que revivan rostros, sonidos y emociones de hace diez años. Este fenómeno se conoce como el efecto Proust, por el escritor que lo describió en su famosa novela.

Cuando llamamos «viejo» a un aroma, en realidad estamos diciendo: «Este olor me recuerda a los adultos que conocí en mi infancia». Y eso significa que no estamos tratando con la calidad del perfume, sino con nuestra propia biografía.

El efecto Proust en la perfumería

El efecto Proust funciona infaliblemente: las señales olfativas llegan directamente al sistema límbico, sin pasar por los filtros lógicos. Por eso el olor de los polvos de mamá o de la colonia de papá se graba para siempre en la memoria como símbolo del hogar.

Curiosamente, muchas personas que critican los aromas «de viejas» los aman en secreto. Simplemente no se permiten ese amor porque temen parecer anticuados. Pero si se ahonda más, detrás de la etiqueta a menudo se esconde el calor de la infancia que nos negamos a reconocer.

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Las etiquetas de edad en la perfumería son una forma de aislarse de los propios miedos. Tememos al envejecimiento, por eso trasladamos ese miedo a las fragancias. Pero en realidad, un aroma no puede ser viejo; solo puede estar bien hecho o ser de mal gusto. Y lo que hoy parece pasado de moda, mañana puede convertirse en un clásico deseado.

Cuando escucho «de vieja» referido a una fragancia empolvada, siempre sugiero ponérselo y llevarlo al menos un día. Por lo general, la sorpresa llega muy rápido: la composición resulta viva, moderna y totalmente ajena a la edad.

Ciclos de la moda: cómo la fragancia «moderna» de hoy se convierte en la «de viejos» de mañana

La moda es cambiante, y la perfumería no es una excepción. Cada generación considera que sus fragancias son las más acertadas, y las de sus padres, irremediablemente anticuadas. Pero pasan veinte años, y los éxitos de hoy terminan igualmente en la categoría de «pasados de moda».

Miremos la historia de la perfumería: a principios del siglo pasado, las composiciones fougère fueron un hito; luego las reemplazaron los aldehídos, y después llegó la era de los dulces gourmand. Cada uno de estos estilos fue alguna vez ultramoderno, y ahora provoca una sonrisa burlona en algunos.

El cambio generacional y las tendencias en perfumería

Los jóvenes suelen rechazar las fragancias que usaban sus padres. En parte, es una forma de separarse, de marcar su propio territorio. Los psicólogos incluso utilizan el término «patricidio simbólico» para describir esta ruptura con el pasado.

Pero esta estrategia solo funciona durante un tiempo. A medida que maduramos, empezamos a valorar lo que antes nos parecía aburrido. Ese mismo empolvado que olía a «abuela» puede convertirse, años después, en el aroma confortable favorito para una noche en casa.

  1. El aroma aparece como una innovación y rápidamente gana popularidad.
  2. Lo recuerda la generación que crece con él.
  3. La nueva generación busca sus propios referentes y rechaza los antiguos.
  4. El aroma pasa a la categoría de «de viejos».
  5. Décadas después, se redescubre como un clásico vintage.

Este ciclo se repite una y otra vez. Y si hoy te ríes de un aroma «de viejas», es posible que dentro de veinte años lo disfrutes usando.

El lenguaje de la crítica de perfumes: ¿por qué decimos «viejo» y no «clásico»?

Las palabras que elegimos para describir los aromas dicen mucho de nosotros mismos. Cuando decimos «viejo», le otorgamos un sentido negativo: anticuado, fuera de uso. Pero ese mismo aroma puede llamarse clásico, vintage o retro, y de inmediato suena diferente.

El lenguaje moldea la percepción. Al decir «de viejas», no solo describimos el olor, sino que imponemos al oyente una valoración negativa. Y tras esa palabra puede esconderse una composición sutil y noble, simplemente creada con otra estética.

Vocabulario alternativo

Prueba a sustituir «de viejas» por «retro» y «de viejos» por «clásico masculino». ¿Notas la diferencia de inmediato? La connotación vintage despierta interés, mientras que lo anticuado da lástima.

Existen muchas palabras que ayudan a describir un aroma sin referencia a la edad: tradicional, noble, académico, de museo, histórico. Por supuesto, esto no significa que cualquier aroma viejo sea bueno, pero al menos lo valoramos por sus méritos y no por nuestros miedos.

En lugar de «de viejas»«vintage», «polvoso», «retro»
En lugar de «de viejos»«clásico», «fougère», «elegante»
En lugar de «desactualizado»«atemporal», «tradicional», «de colección»

Ese reemplazo no solo suaviza las expresiones. Abre la posibilidad de ver en el aroma historia y maestría, no solo edad. Pero ¿por qué somos tan propensos a poner etiquetas? Quizás porque es la forma más sencilla de clasificar los olores sin molestarnos en analizarlos.

Pensamiento breve: Cada aroma fue alguna vez moderno, pero no todos se convierten en clásicos.

Y sin embargo, pensemos en lo que perdemos. Cuando nos prohibimos llevar lo que parece «viejo», nos privamos de una inmensa parte del legado perfumístico. Y en él no faltan composiciones sorprendentes.

  • Descubres muchas composiciones maravillosas.
  • Mejoran las relaciones con los demás, ya que no pones etiquetas ofensivas.
  • Empiezas a valorar la perfumería como un arte.
  • Te arriesgas a perderte un aroma que podría convertirse en tu favorito.
  • Las etiquetas limitan tu vocabulario y tu pensamiento.
  • Apoyas la discriminación por edad en la sociedad.

Renunciar a las etiquetas de edad nos hace más libres. Empezamos a elegir los aromas según nuestro estado de ánimo, y no por los años que tenga el frasco.

Aprendamos a ver la belleza sin etiquetas de edad

La perfumería no tiene edad. El frasco puede tener muchos años, pero su fragancia en tu piel puede ser absolutamente moderna. Las etiquetas de edad son solo estereotipos que nos impiden disfrutar de la diversidad de los olores.

Cuando dejamos de usar palabras como «de vieja» y «de viejo», nos volvemos más libres. Nos permitimos amar las fragancias empolvadas, los aldehídos y los fougères, sin importar la opinión de los demás.

  • Prueba aromas de diferentes épocas sin prejuicios.
  • Estudia la historia de la composición para entender su intención.
  • Escucha qué emociones provoca el aroma, no cómo se llama.
  • Usa lo que te gusta, sin pedir permiso a la edad.

Después de todo, la fragancia no tiene edad si te queda bien. Y las etiquetas siguen siendo solo etiquetas hasta que nosotros mismos decidamos quitarlas.

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Sí, ayudan a entender el carácter de la fragancia.
No, esto es una forma de edadismo.
A veces, pero es mejor utilizar términos neutros.
Me da igual, uso lo que me gusta.
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    Por alguna razón, las notas empolvadas me hacen picar la nariz, así que las evito. Pero no juzgo a nadie por amarlas. Cada uno tiene sus manías.
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    Todas estas notas ya están volviendo; yo misma he visto a jóvenes con gasas vintage. Pronto nuestros nietos dirán que nuestras fragancias 'frescas' son anticuadas. Así vivimos.
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    Tengo 22 años y mis perfumes favoritos son el iris y la violeta. Sí, son de 'señora mayor'. Pero me siento elegante, no como todas. 😌
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    El término 'de vieja' es pereza. Pereza para entender las notas, pereza para describir tus sensaciones. Mejor di 'empolvado' o 'aldehídico' - y se entiende al instante.
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    Mi abuela usaba «Moscú Rojo», y para mí ese aroma es un abrazo. Cuando dicen «perfume de viejas», recuerdo sus manos cálidas. Y me dan igual las etiquetas.
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    Honestamente, algunos aromas de "señora mayor" realmente suenan anticuados. Pero es como un vestido vintage: a uno le queda bien, a otro no. No es cuestión de edad, sino de cómo lo luzcas.
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    Para mí, los aldehídos no son naftalina, sino ropa limpia después de un paseo helado. Frescura, no vejez. ¿Hasta cuándo le vamos a tener miedo al jabón?
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    Me encanta el iris empolvado, y me dicen que es 'de abuela'! ¡Y qué! No da miedo ser abuela, da miedo ser de mal gusto. Lo uso con placer.
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