Baccarat Rouge 540: el fenómeno de una fragancia de culto
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Olivia Giacobetti es una de las figuras más influyentes y reconocidas del mundo de la perfumería nicho. Su nombre se ha convertido en sinónimo de fragancias transparentes, poéticas e increíblemente realistas que han redefinido lo que puede ser un perfume. Independiente y libre en su trabajo, ha dado al mundo composiciones icónicas para casas como L'Artisan Parfumeur, Diptyque y Editions de Parfums Frédéric Malle, además de fundar su propia marca IUNX.
Olivia Giacobetti nació en 1966 en el norte de Francia en el seno de una familia creativa: su padre, Francis Giacobetti, era un famoso fotógrafo de moda. El momento decisivo que determinó su destino fue ver la película de Jean-Paul Rappeneau "El Salvaje", donde Yves Montand interpretaba el papel de un perfumista. Inspirada por esta película, a los 17 años Olivia viajó a Grasse -la capital mundial de la perfumería- y comenzó su carrera como ayudante de perfumista en Robertet.
Ya en 1990, fundó su propia empresa, Iskia, para trabajar como autora independiente. Su primera creación significativa fue la delicada fragancia Eau Rose para la casa de moda Agnes B, pero el verdadero avance llegó con el inicio de una larga y fructífera colaboración con L'Artisan Parfumeur en 1993.
El estilo de Olivia Giacobetti se describe a menudo como "aéreo" o "acuarela". Capta con maestría la esencia de un momento fugaz y la transforma en una composición perfumada: ya sea el olor del asfalto mojado tras una lluvia, las lilas en flor a la vuelta de la esquina o los higos maduros en el jardín. Sus perfumes carecen de pesadez e intrusismo; en cambio, ofrecen ligereza, transparencia y una naturalidad sorprendente. Las notas clave de su trabajo son acordes verdes, empolvados, florales y amaderados que suenan frescos y modernos, creando una firma única que no puede confundirse.
A lo largo de su carrera, Olivia Giacobetti ha colaborado con decenas de prestigiosas casas, desde las de nicho hasta las de lujo. Su talento ha sido muy solicitado en L'Artisan Parfumeur, para la que ha creado más de 20 fragancias, Diptyque, Editions de Parfums Frédéric Malle y Hermès. También ha trabajado en proyectos para Estée Lauder, Victoria's Secret, Penhaligon's, Honore des Pres, D'Orsay, así como para Hugo Boss y Guerlain. También ha creado fragancias de interior para el Hotel Costes de París, las boutiques Bottega Veneta y el teatro Comédie-Française.
El legado de Olivia Giacobetti incluye verdaderos iconos adorados por entendidos de todo el mundo. Se trata, sobre todo, de Philosykos, la fragancia de higos de referencia de Diptyque, y En Passant de Frédéric Malle, considerada una de las mejores composiciones de lilas de la historia. Para L'Artisan Parfumeur, creó el icónico Premier Figuier (el primer perfume de higo), el enigmático Dzing! con notas de cuero, y el misterioso Passage d'Enfer. Su lista de obras populares también incluye el delicado Hiris para Hermès, el sensual Elixir para Penhaligon's, el soleado Brasil Dream para Estée Lauder y muchos otros, cada uno de los cuales se convirtió en un acontecimiento en el mundo de la perfumería.
En 2003, con el apoyo de Shiseido, Olivia fundó su propia marca IUNX, cuyo concepto se basaba en la máxima pureza y sencillez de las fragancias. Tras una pausa, la marca resurgió en 2016 con una nueva boutique en París. Giacobetti también es conocida por ser una perfumista que no teme experimentar: su fragancia Dzing! parece el olor de una pista de circo, mientras que Passage d'Enfer se inspira en el silencio y la tranquilidad. En 2020, presentó una versión actualizada de su clásico Passage d'Enfer Extrême, demostrando que su trabajo sigue evolucionando y emocionando a los corazones de sus fans.
Olivia Giacobetti cambió para siempre el panorama de la perfumería nicho, demostrando que el perfume puede ser ligero, intelectual y emocional. Desde la melancólica lila de En Passant hasta el jugoso higo de Philosykos, su obra forma parte de las colecciones de los verdaderos conocedores y sigue inspirando a las nuevas generaciones de perfumistas. Hoy en día, su nombre es garantía de calidad incomparable, de poesía y de ese "rastro aéreo" que hace que una fragancia sea inolvidable.
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