Oriental Gourmet de Xerjoff
Hay fragancias que huelen como tu postre favorito. No dulce de manera abstracta, sino concreto: gall...
Ángel Ríos es un nombre que aún no aparece en las portadas de revistas, pero ya se ha vuelto icónico para los cazadores exigentes de composiciones únicas. No es solo un perfumista, sino un verdadero arquitecto de aromas, creando mundos en el ámbito del lujo nicho. Su carrera no es un rápido ascenso corporativo, sino más bien un viaje meditativo hacia el interior, que da como resultado fragancias ultramodernas. Hoy es más conocido como el creador y "nariz" de la marca DeskLab Parfums, donde sus audaces experimentos han tenido total libertad.
A diferencia de los graduados de prestigiosas escuelas de perfumería como Givaudan o ISIPCA, el camino de Ángel fue menos evidente. No heredó una dinastía familiar, sino que llegó a la perfumería a través de su pasión por la química y la pintura. Su biografía es la de un artista autodidacta que convirtió su curiosidad en una profesión. Trabajando con materias primas y estudiando cómo se comportan las moléculas en la piel, Ríos acumuló una experiencia única que luego cristalizó en la filosofía de DeskLab: sin compromisos en la calidad, solo notas vivas y "respirantes". Este es un caso donde la falta de educación formal fue compensada por la obsesión y el talento, permitiéndole hablar el mismo idioma que los entusiastas de las fragancias más exigentes.
Si hubiera que describir el estilo de Ángel Ríos en una sola palabra, sería "contraste". Sus composiciones son un juego constante: dulzura con amargura, frescura con humo, silencio con el rugido de los acordes. Teme la banalidad y camina hábilmente por el borde, creando aromas que se recuerdan desde la primera inhalación. Sus obras a menudo presentan dosis no convencionales de materias primas, uniones inesperadas de notas gourmand con acordes amaderados o verdes. Esto es arte puro y honesto en el mundo de la perfumería, donde cada frasco es una exploración de una nueva faceta de la percepción.
Es para esta marca que Ángel creó su colección más audaz, que resonó instantáneamente entre los conocedores del arte olfativo. Al enumerar sus obras, no se puede ignorar el surrealista DeskLab Parfums - Aurora — un destello de luz capturado en una botella. Un golpe no menos poderoso contra las convenciones fue el rebelde DeskLab Parfums - Habacuc, cuyas notas de cuero y tabaco no dejarán indiferente a ningún amante de los caracteres complejos.
Mención especial merece el icónico DeskLab Parfums - Del'irios — la tarjeta de presentación del maestro. Esta fragancia se ha convertido en un símbolo de cómo Ángel reinterpreta los clásicos a través de una lente moderna. Aquellos que buscan audacia y frescura seguramente apreciarán el provocativamente jugoso DeskLab Parfums - Dirty Melon y el mágico y terroso DeskLab Parfums - El Yunque. Cada uno de estos frascos es un pedazo del alma del perfumista.
Ángel Ríos es un ejemplo de una nueva ola de perfumistas que no tienen miedo de romper estereotipos y hablar con su audiencia en igualdad de condiciones. Su contribución a la industria no se trata de ventas récord en tiendas multimarca, sino del coraje de ser él mismo. Inspira a los perfumistas novatos a encontrar su propio camino único en lugar de copiar fórmulas exitosas. Gracias a maestros como Ángel, la perfumería nicho continúa evolucionando, demostrando que el perfume puede ser no solo un accesorio, sino una verdadera obra de arte.
Hay fragancias que huelen como tu postre favorito. No dulce de manera abstracta, sino concreto: gall...
Una fragancia no se puede ver, tocar ni exhibir en una vitrina como un vestido. Sin embargo, se vend...
Cada época tiene su propio olor. No en el sentido literal, sino en cómo se sentía: qué quería, qué t...
Únete a la comunidad Fragsi y obtén acceso a todas sus funciones