Aromas de época: cómo el perfume refleja el espíritu del tiempo
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Robert Gonon es uno de esos genios silenciosos cuyas creaciones hablan más alto que cualquier título grandilocuente. Su nombre está inscrito para siempre en la historia de la perfumería con letras de oro gracias a fragancias que se han convertido en símbolos de épocas enteras. Trabajando en la famosa casa de perfumes Firmenich, ha creado verdaderos iconos para marcas legendarias como Lancôme, Paco Rabanne y Cacharel.
La carrera de Gonnon comenzó a principios de la década de 1960 en el gigante de los perfumes Givaudan, donde perfeccionó su oficio. Sin embargo, fue su traslado a Firmenich lo que le abrió las puertas a sus proyectos más destacados. Su primer trabajo conocido fue el floral chipre Louis Feraud - Justine (1965), pero su verdadero triunfo llegó a finales de la década con Lancôme - Ô de Lancome. Este chipre cítrico fougère de 1969 revolucionó la industria, convirtiéndose en una de las primeras fragancias del mundo en la categoría «Eau Fraîche» y conquistando los corazones de millones de personas con su increíble frescura.
Los años 70 fueron una época dorada para el perfumista. En 1971 se lanzó el sensual y misterioso Lancôme - Sikkim, seguido poco después por su versión intensa, Lancôme - Sikkim Parfum. Junto con sus colegas Roger Pellegrino, Paul Lejeune y Raymond Chayni, creó el delicado y poético éxito de ventas Cacharel - Anais Anais (1978), así como su versión concentrada, Cacharel - Anais Anais Parfum Concentree. Al mismo tiempo, trabajó para Parfums Grès Paris, regalando al mundo la obra maestra aldehídica Parfums Grès Paris - QuiProQuo.
El apogeo de su futurismo fue el atrevido chipre aldehídico Paco Rabanne - Metal (1979), inspirado en los tejidos metálicos del diseñador. Esta atrevida fragancia encontró más tarde una continuación más ligera en la refrescante versión Paco Rabanne - Eau de Metal (1986). Una colaboración con la casa de moda Courrèges también dio al mundo la fragancia Courrèges - Empreinte, que se sumó al portfolio del maestro.
El estilo de Robert Gonon es un elegante puente entre la perfumería clásica francesa y las tendencias contemporáneas. Trabajó magistralmente con corazones florales, bases chipre y acordes aldehídicos, dotando a sus creaciones de una notable longevidad y complejidad. Sus fragancias, desde la inocente Anaïs Anaïs hasta la futurista Metal, no se limitaron a seguir las tendencias, sino que las moldearon, convirtiéndose en clásicos de culto.
Aunque los detalles de su carrera posterior permanecen entre bastidores, el legado de Robert Gonon sigue vivo. Sus perfumes siguen cosechando críticas entusiastas en nuestra comunidad, y siguen siendo un objeto de deseo para los coleccionistas y un referente de gusto para las nuevas generaciones. Demostró que un verdadero perfumista no solo puede crear aromas, sino también crear historias atemporales en frascos de cristal que siguen resonando décadas después.
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