Perfumería coreana: cómo K-beauty llegó a las fragancias
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El nombre de Serge Etiler-Louis quedará grabado para siempre en la historia de la perfumería, aunque él nunca creó fragancias, ni se puso detrás del caballete de un perfumista. Este empresario y visionario francés se convirtió en el artífice de una de las mayores casas de moda y perfumería, proporcionando una plataforma para los genios de los aromas. Su historia es una historia de amistad, visión de futuro y la creación de una leyenda que comenzó en 1947, cuando fundó la Casa Christian Dior junto con Marcel Boussac y su amigo de la infancia Christian Dior.
Serge Aftel-Louish desempeñó un papel clave en el lanzamiento de los primeros perfumes icónicos de la marca. Bajo su liderazgo, el mundo vio no solo una nueva moda, sino también nuevas fragancias que definieron una época. Estuvo detrás del lanzamiento de Miss Dior en 1947, creado por Jean Carle, una obra maestra floral-chypre que se convirtió en el símbolo olfativo del New Look. Más tarde, en 1949, se lanzó el sensual y complejo Diorama de Edmond Roudnitska, seguido en 1953 por el chispeante y refrescante Eau Fraiche. Estas fragancias sentaron las bases del ADN de los perfumes de Dior.
El talento para las fragancias era, al parecer, una cuestión familiar. La hija de Serge, Marie-Christine Eftler-Louish, fue directora artística del departamento de perfumería de Christian Dior durante unos 40 años, supervisando la creación y promoción de los productos más vendidos. Pero quizás el sucesor más famoso de la tradición perfumera de la familia fue su nieto, Frédéric Malle. Al fundar la marca nicho Editions de Parfums Frédéric Malle, otorgó a los perfumistas una libertad creativa sin precedentes, convirtiéndose en una especie de «editor» de fragancias y revolucionando así toda la industria nicho.
Serge Furtler-Louish no era una «nariz», pero su contribución a la perfumería no puede sobreestimarse. Creó un ecosistema en el que los perfumistas con talento podían crear y obtener reconocimiento. Gracias a su perspicacia empresarial y a su lealtad a su amistad con Dior, el mundo ganó no solo una casa de alta costura, sino también una de las marcas de perfumes más influyentes de la historia. Su historia nos recuerda que detrás de cada gran fragancia no solo está el genio de su creador, sino también la sabiduría de quienes le dieron vida y la lanzaron al mundo.
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