Oler a ti mismo: 5 aromas tendencia second skin scents
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Yves Saint Laurent es un nombre sinónimo de lujo, audacia y elegancia atemporal. Aunque es conocido en todo el mundo como un modisto revolucionario que liberó el vestuario femenino, su contribución al mundo de las fragancias no es menos significativa. Para él, el perfume no era solo un accesorio, sino una extensión de la ropa, capaz de contar una historia, evocar emociones y cambiar para siempre las percepciones. Sus fragancias, como el icónico Opium y el delicado Paris, no solo se convirtieron en éxitos de ventas, sino en fenómenos culturales que definieron épocas.
La carrera del joven Yves, nacido en Argelia en 1936, despegó rápidamente. A los 19 años, sus bocetos conquistaron al propio Christian Dior, que acogió al talentoso joven en su casa Dior. Solo dos años después, tras la repentina muerte del maestro, Saint Laurent, de 21 años, se hizo cargo de la legendaria casa de moda y presentó la colección «Trapeze». Pero su verdadero camino hacia la independencia comenzó en 1961, cuando él y su socio Pierre Bergé fundaron su propia casa, Yves Saint Laurent, cambiando para siempre el panorama de la alta costura.
El legado perfumístico de Yves Saint Laurent es una serie de declaraciones audaces. Su primera fragancia femenina, el chipre Y, se lanzó en 1964. Le siguieron el bohemio Rive Gauche y el provocativo Pour Homme, para el que el modisto posó desnudo en la campaña publicitaria. Pero fue Opium (1977) el que realmente revolucionó la industria. Esta fragancia oriental escandalosa, sensual y embriagadora, con su provocativa publicidad, no solo volvió a poner de moda los acordes orientales, sino que se convirtió en un símbolo de una época y en uno de los perfumes más vendidos de la historia.
La genialidad de Saint Laurent residía en su capacidad para transformar conceptos abstractos en aromas inolvidables. Kouros (1981) es un himno a la belleza masculina, un chipre potente y animal que se convirtió en la respuesta a Chanel Antaeus. Paris (1983) es un bouquet arquitectónico de rosas y violetas, la encarnación del romanticismo de la capital francesa. Incluso su alegre chipre afrutado, que cambió su nombre de Champagne a Yvresse, permanece en el corazón de los aficionados como el referente de la elegancia alegre.
El estilo del perfumista Yves Saint Laurent es atrevido, teatral y profundamente emocional. No temía escandalizar, ya fuera con el tema de la adicción al opio o con el cuerpo desnudo, pero siempre lo hacía con un gusto refinado. Sus fragancias se basaban a menudo en contrastes: la ternura floral de Paris y el poder animal de Kouros, la frescura de Pour Homme Haute Concentration y la densa sensualidad de Opium Secret de Parfum. Hoy, años después de su fallecimiento en 2008, estas fragancias siguen encabezando las clasificaciones y cosechando críticas entusiastas de las nuevas generaciones de conocedores, lo que demuestra que el verdadero arte es eterno.
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